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Lupus

Desarrollo Integral, Lupus, Medicina Alternativa, Medicina tradicional, Salud

Después de 14 años, aprendí lo que realmente es vivir

Mi nombre es Luz María Osorio Becerra y tengo 34 años de edad. Mi problema empezó hace 14 años. Comencé a retener líquidos en riñón, corazón y todos los órganos vitales. Fui con un médico y me internaron en el hospital. Me empecé a sentir peor, pero me dieron de alta. Fui a otra valoración con otro médico internista, donde estuve 2 días hospitalizada y me dijeron que, si no arrojaba el excedente de líquido con medicamentos, me iban a hacer una incisión en el corazón porque ya estaba muy grande. Mi mamá, en su preocupación, me llevó con el cardiólogo para ver el problema y fue él quien me diagnosticó que padecía Lupus.

Se me empezaron a formar manchas en la cara y tenía la piel agrietada. Empecé con cansancio, malestares varios y la comida no me sabía. De ahí me recetaron vitaminas y Bedoyecta inyectada para poderme levantar. Con él estuve estable, pero tenía recaídas donde me daban mareos y empecé a tener convulsiones; fue un tratamiento de 10 años.

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Me hacían estudios cada mes para checar mi hemoglobina, pero nunca me la llegaron a subir, porque me decían que mi enfermedad así se manifestaba, atacando la sangre. Sólo una vez tuve mi hemoglobina en 12, que es el rango normal.

Un tiempo después salí embarazada y mi doctor me dijo que no podía ser, porque tenía lupus y era muy riesgoso, pero gracias a Dios no tuve ninguna recaída. Después del embarazo, tuve una depresión postparto durísima y regresé con la retención de líquidos, mal sabor de boca, desmayos, crisis convulsivas; lo mismo que antes había sufrido. Estuve 2 años con estos síntomas.

Comencé con trastornos de sueño aunado a crisis convulsivas. Me recetaron el Rivotril. Para mí fue muy pesado, me tenía que levantar temprano y manejar, me sentía mareada con mucho sueño y no coordinaba. Empecé con 10 gotas y lo terminé, porque ni con eso conciliaba el sueño. Ya era tanto medicamento el que me estaban inyectando que mi cuerpo estaba inflamado, me veía hinchada.

“Empiezo a vivir otra vez, porque antes no era vivir: Yo me decía: ya aprendí a vivir con el dolor, pero eso no era vida. Vivir con un dolor y estar siempre con ese dolor, no es vida. Ahora no, ya aprendí lo que es realmente vivir, después de 14 años”.

 

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