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Estrés

Cansancio, CMT, Desarrollo Integral, Estrés, Medicina Alternativa, Medicina tradicional, Salud

“Yo recomiendo ampliamente a Congregación Mariana Trinitaria porque realmente salva vidas”

“Mis padecimientos empezaron hace 10 años. Consulté diferentes médicos, especialistas, instituciones y tratamientos naturistas para atender mis padecimientos de cansancio y hormigueo corporal. Para los problemas de mi cara también visité diferentes dermatólogos y especialistas de la piel”.

“Físicamente padecía de mucho cansancio. En la espalda, prácticamente sentía que traía cargando una piedra. En mi pierna izquierda, brazo izquierdo y media cara tenía un hormigueo constante, los sentía dormidos; tenía que estar sentada y sin moverme para evitar el hormigueo intenso. Visité un sinnúmero de especialistas y algunos de ellos relacionaron mis padecimientos con problemas de origen nervioso heredados por mis padres o abuelos. Mi madre era hipertensa, pero nada que ver con las características que yo presentaba. Otros médicos opinaban que era por mi actividad, ya que yo me dedicaba a las ventas y era muy estresante”.

“La mayoría de quienes me atendieron me daban demasiados calmantes, antidepresivos, reposo total y mejora de mi alimentación… pero nada”.

“A lo largo de 10 años me han recetado cajas y cajas de medicamentos, pero seguía empeorando. Hace un año me empezó una taquicardia que se me intensificaba por las noches. El malestar era tan terrible que escuchaba los latidos de mi corazón en mis oídos, por las palpitaciones tan fuertes sentía que estaba a un paso de un paro cardiaco”.

“Lo que pasa conmigo es un milagro de vida. Mejores resultados no los podría encontrar en ningún otro lado”.

“Finalmente escuché en la radio un evento de Congregación Mariana Trinitaria, donde hablaban de la medicina tradicional. Llamó mi atención y dije no pierdo nada con hablar. Marqué por teléfono y fueron muy amables y me hicieron mi cita… iPor fin, el día de la cita tan esperado! Llegué corriendo como niña de colegio hasta que conseguí lo que tanto necesitaba que me dijeran: iQué tenía! Inicié el tratamiento de 3 días. Fue bastante extraño para mí, por el método y las técnicas utilizadas; pero a partir del tercer día yo era una gente nueva. Me sentía ligera, había tirado esa carga tan pesada, tenía mucha energía y ganas de vivir”.

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Desarrollo Integral, Desarrollo social, Estrés, Medicina Alternativa, Medicina tradicional

Enfermedad del suicidio; neuralgia del nervio Trigémino

Me llamo Ana Revilla Gutiérrez y esta es mi experiencia con la “Medicina Tradicional Integral” de Congregación Mariana Trinitaria. Mi enfermedad comenzó desde hace ya tres años cuando empecé a padecer de dolores de cabeza intermitentes, yo asumí que eran solo migrañas y comencé a automedicarme, tomaba ácido acetilsalicílico o paracetamol para aliviar el dolor de cabeza pero era muy ligero el alivio que me proporcionaban, así se me hizo costumbre tener ese dolorcito casi todos los días que de manera intermitente se volvía más intenso, y me hacía recurrir a las pastillas para seguir con mi rutina, pero el alivio era solo de un diez por ciento de lo que sentía. Los dolores que padecía provocaban que yo estuviera de mal humor todo el tiempo, ya no quería hacer nada, buscaba descansar continuamente; mi familia resintió mi situación porque ya no podía estar al pendiente de ellos ni atenderlos, que los hacía sentirse impotentes al verme en ese estado.

Hace aproximadamente 15 días se me acentuó el dolor de cabeza y comenzó a dolerme intensamente media cara, los dientes y el oído, al despertarme sentía la mejilla izquierda muy inflamada junto con un dolor en los dientes que era insoportable; los últimos 4 o 5 días estuve muy mal, ya no aguantaba ya era macho el dolor en los oídos me lloraba el ojo izquierdo y en la cara sentía punzadas muy fuertes; por eso fui a atenderme con un médico que me dijo que tenía un nervio muy inflamado, este nervio atraviesa por el oído, la mejilla y llega hasta la frente, era el nervio trigémino. Me recetó Carbamazepina (medicamento anticonvulsivo) junto con Ketorolaco y Tramadol, pero estos medicamentos solo me hacían sentirme peor, me daban muchos mareos, me iba de lado y me provocaban vómito tras vómito, ya no podía hacer ninguna actividad, mejor me acostaba para no sentir que se me movía toda la cara, pero aún acostada tenía mareos.

“Poco más de tres años padecí dolores de cabeza, la Medicina Tradicional Integral las alivió prontamente”

 

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