Desarrollo Integral, Medicina Alternativa, Medicina tradicional, Salud

L.A.E. Ma. Eugenia González Gutiérrez Presidenta del DIF Municipal de León, Guanajuato.

10 años duró mi pesadilla

“Bendito sea Dios, por darme la oportunidad de conocer a la enfermera Catita, que me dio la luz, devolviéndome la salud de una forma extraordinaria”

Mis problemas de salud comenzaron hace 10 años cuando me detectaron síntomas fuertes. Empecé con una parálisis de mis piernas, que se agudizaba más durante mis periodos. Eran dolores muy fuertes, a veces duraban hasta 12 horas y no podía moverme. Después se me complicó más, porque, también mis brazos se me paralizaban; quedé como un robot, sólo movía la cabeza. Comenzaron mis crisis y hasta perdía el habla. Padecí una serie de situaciones bastante desagradables. Me dieron infinidad de diagnósticos: Primero un Ginecólogo me dijo que tenía Endometriosis, para lo cual me dieron unos tratamientos muy fuertes; me operaron de Endometriosis grado Uno. Luego de la Endometriosis, mis problemas empeoraron. Me pusieron durante 6 meses unas inyecciones que eran tan fuertes que me provocaban Premenopausia. Luego tuve problemas con la Tiroides; después me decían que tenía Miastenia gravis… Resultó que no era, que mi problema era de columna. Otros médicos decían que tenía problemas metabólicos, que era el Timo y tenían que operarme, pero no salió ningún tumor. Los médicos andaban como a ciegas tirando golpes a todos lados. Me hicieron una Biopsia el 16 de junio de este año”.

“Mi padre es médico cirujano pediatra y con tantos diagnósticos que me habían dado, ya no sabía con quién enviarme”.

“Así transcurría mi vida, de médicos a especialistas. Un neurólogo me dijo: “Tal vez tu Neuro Biopsia va a salir normal, creo que no tienes nada, tus estudios están normales, tú te lo andas inventando”. Después me fuí a Estados Unidos para unos estudios y resultó que tenía Fibromialgia. Me hicieron una Biopsia de músculo y en ella apareció que tenía Citopatía Mitocondrial grado uno y, según esto no me lo habían detectado porque en ningún estudio común, de placa o resonancia se podía detectar”.

“Ningún médico le atinaba. Me daban uno y otro diagnóstico, inclusive me decían que era Esclerosis Múltiple”.

“Las crisis convulsivas fueron de lo último que padecí y las experiencias que tuve fueron muy denigrantes, porque, cuando estuve en el área de nutrición en un hospital de la Ciudad de México me filmaban. El diagnóstico que me dieron ahí fue que: “Posiblemente era una Miastenia Gravis”; no sabían exacta-mente qué tenía, pero me seguían dando unas cantidades increíbles de Mestinon. Llegué a tomar hasta 16 pastillas al día, por lo que me tuvieron que internar de urgencia en la Ciudad de México, porque el Mestinon me estaba envenenando. Como resultado de este envenenamiento, me originaron convulsiones que afectaron mi lenguaje y mis ojos. Del tratamiento para estas crisis convulsivas me llegaban a dar hasta 45 miligramos de cortisona al día, que es la dosis para una persona que dializan de Riñón. Me daban una cantidad de medicina espantosa: muchos calmantes, antidepresivos; tanto para mis dolores musculares. como para mis convulsiones. Toda esta situación afectó mi vida familiar y laboral.

 

A mi hija la veía a veces, porque otras yo estaba en el hospital. Mi esposo chocaba el auto cuando viajaba conmigo, porque yo me ponía mal. En mi trabajo, una ocasión mi esposo y yo tuvimos que atender en el DIF a la Sra. Margarita Zavala, esposa del Presidente Calderón, yo tuve que ir al tocador y me quedé encerrada. Me sucedían muchos incidentes más. En León, tenía a una señora que me daba masaje y al terminar conmigo le daba temperatura, mejor dejé de ir para que ella no se enfermara”.

“Congregación Mariana Trinitaria cambió mi vida”.

“10 años duró mi pesadilla, hasta que, bendito sea Dios, porque me dio la oportunidad de conocer a la enfermera Catita, presidenta de Congregación Mariana Trinitaria. Yo le digo “la Maestra Catita” porque me dio la luz, devolviéndome la salud de una forma extraordinaria. Ella me dijo que yo estaba cruzada con situaciones emocionales y físicas, problemas metabólicos y hepáticos. Con sólo 2 tratamientos de 3 días cada uno en un periodo de un mes, ahora ya no uso tanque de oxígeno. Tengo dos meses que no uso silla de ruedas, ya salgo a correr y convivo con mi familia. Fue el bautizo y primera comunión de mi sobrina, y mi hermana me dijo: “Ven vamos a cantar y canté”. Tuve un evento con mis abuelos y yo no bailaba ni por error y ¡bailé!. Ya no he tenido ausencias, tampoco he tenido crisis convulsivas. Desaparecieron los dolores de cabeza. Ya me puedo alcanzar mis brazos y me puedo poner de rodillas en la Iglesia, lo que antes no podía. Mi lenguaje mejoró. He bajado 7 kilos de peso. Siento fuertes mis piernas, todo mi cuerpo. En mi trabajo me presenté nuevamente, en mi primer día después de haber sanado, recibí un donativo para el DIF Municipal, por la noche fui a una cena con la princesa de Tailandia, me sentí muy bien, cubrí todo el evento sola; porque mi esposo no pudo asistir. Congregación Mariana Trinitaria, cambió mi vida”.

https://www.youtube.com/watch?v=9-8m_CWxJHw

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