CMT, Desarrollo Integral, Hemiplejia, Medicina Alternativa, Medicina tradicional, Salud

“No sólo me ayudaron a recuperar la movilidad, sino también a recuperar lo que los griegos llaman el psique, la mente..y el nous del alma”

Yo tengo 3 años padeciendo de una hemiplejia, hemiparesia, del lado izquierdo, a causa de un accidente automovilístico. Tuve un traumatismo craneoencefálico, que hubo un caudal de sangre en el área optaminal derecha del cerebro, paralizando el cuerpo izquierdo, de los pies a la cabeza.

Hace tres años fue el accidente. Durante ese tiempo tuve una recuperación muy, muy lenta. Yo calculo que, en ese tiempo, antes de entrar aquí a CMT, tuve una recuperación del 70%. Había dificultad para mover la pierna, la rodilla y el pie… También el brazo y la mano, y en términos generales, además había problemas serios de inflamación del intestino, imposibilitando que yo evacuara correctamente. Desde hace 3 años estoy en tratamiento psiquiátrico, uso senósidos para poder apoyar a mi intestino. Y use tratamiento psiquiátrico, el mayor problema es que siempre estaba cansada, siempre tenía sueño. Así fueran las 10 u 11 de la mañana ó 5 de la tarde, siempre tenía sueño. No sentía energía, no sentía vitalidad, y el psiquiatra me apoyó, porque la otra es que no podía dormir y entonces me inducían el sueño y el despertar. Entonces, me medicaban para dormir y activar la vigilia. En grande rasgos, a parte de la movilidad, esos eran mis problemas de salud más graves.

Yo me atendí en Cuba en el Centro Internacional de Restauración Neurológica, en diciembre del 2010, al primer año de mi accidente. A mí, los cubanos me sometieron a muchos estudios de diferente tipo. Me dijeron que lo único que estaba inerte era parte de mi cerebro, mi capacidad cognitiva estaba perfectamente. Que lo único que había era un gran compromiso motriz y que cuando yo recuperara la motricidad, iba a recuperar la armonía intestinal, la vigilia, la posibilidad de dormir. Por eso me indicaron que, regresando a México, asistiera con un psiquiatra. En el desempeño laboral, en mi vida general, el accidente trastocó mi vida porque yo era una persona que corría y corría. Y entendí perfectamente a John Lennon cuando decía que la vida es eso que te pasa cuando tú empiezas a planear la vida, vivir la vida. A mí me pasó el accidente en un momento en que yo estaba plena, yo hacía muchas cosas, en la motricidad me frenó, me frena mediante el no poder desplazarme rápidamente a un lugar, no poder coger una botella con la mano izquierda, no poder abrocharme el pantalón yo sola, depender de la ayuda de los demás. En mi familia hubo una sobre protección, mi mamá me decía que cómo se me ocurría a mí, que después del accidente tan grave que tuve, volver a manejar. Mi abuelo decía que si el caballo te tira, lo que debes hacer es subirte de inmediato para que el animal no sienta que le agarres miedo, y para que no le agarres miedo entonces a los 3 meses de mi accidente, yo empecé a manejar de nuevo, vehículo automático porque pues con una mano, sólo eso podía manejar. Me apoyaba de un bastón.

En términos laborales lo que más requiero es mi cabeza, y como ahí no hubo un daño profundo… en donde hubo cambios fue en el quehacer diario, en poder ir al baño yo sola, abrocharme el pantalón, subirme los calzones, bañarme… Pero de ahí en más, eso fue todo. Durante ese tiempo, calculo que recuperé en un 50% el movimiento de mi cuerpo.

Yo soy docente universitaria, académico profesional profesor e investigador en la Universidad Autónoma de Zacatecas, trabajo para el PEIDA que es el Programa de Estudios e Intervención para el Desarrollo Alternativo.

Yo acudí a la Seguridad Social que le dan a uno en el trabajo, que es el ISSSTE en Zacatecas, me atendió una rehabilitóloga, que me daba un tipo de rehabilitación muy pasiva e inclusive me puso Botox en el pie para que pudiera destensar la espasticidad, de esa manera me trató durante casi 3 años pero no hubo ningún cambio, ni siquiera con el Botox.

En octubre de 2013, yo consigo una cita por primera vez en Congregación Mariana Trinitaria, a partir de ahí mi recuperación es velocísima, el otro 49% que he recuperado en estos 3 meses, ha sido gracias a que en CMT se me indicó nuevamente la rehabilitación pero en otra modalidad, con la equinoterapia. Vamos asistiendo nuevamente con el neurólogo, el terapista y ahora con la ayuda del caballo y su calor.

Yo me enteré de Congregación Mariana Trinitaria a través de un convenio que existe entre la Universidad Autónoma de Zacatecas y CMT. Una de los médicos del consultorio de medicina tradicional de la UAZ, la doctora Cristina Jacquéz Méndez, ella vino a capacitarse con ustedes. Y me pidió que hiciera lo posible por venir. Yo vi en la primera cita, en la valoración, un cambio inmediato a través de la pulsación de algunos músculos o nudos en mi pierna, pudo haber un desarrollo más rápido. Y me fui con indicaciones sobre rehabilitación y terapia, trabajo en casa, que me ayudaron a hoy en día ya no depender del bastón, sino de mí misma, de mis pies, el bastón está desechado.

En mi primera consulta yo venía con el bastón y problemas de coordinación en pierna y brazo, tenía dificultad para poder caminar. Aquí me hicieron un cerramiento, yo venía muy “abierta”, desparramada, con un desajuste del cuerpo y aquí me compactaron. Cuando yo salgo del consultorio, salgo caminando sin el bastón, salgo doblando bien la rodilla y la pierna. De ahí, de inmediato fue rápido el cambio que se sintió y con el trabajo que me llevé para hacer en casa, fue aún más, cuantitativamente y cualitativamente… ¡Impresionante la recuperación!

Regreso al mes a valoración y es impresionante. No estoy recuperada al 100% pero hubo una mejoría grandísima, como en un 90%. Antes yo usaba una férula funcional en el pie, que era una férula que se amarraba del tobillo y el pie, hacía que lo tuviera en una posición, porque se me estaba haciendo un varo equino, entonces la férula me ayudaba a mantenerlo derecho. Hubo médicos que me dijeron que la férula la iba a usar de por vida. Después de la primera cita en CMT, y la valoración, yo dejé de usar mi férula y mi pie no está en varo equino, mi paso es normal.

Tengo el equilibrio en un 98% avanzado. Tengo una bicicleta que en realidad es una tetracicleta, tiene 2 llantas normales y otras 2 de lado como las de los niños. Ya puedo andar fácilmente 10 km en la bicicleta. Mi terapeuta ya le quitó la llanta izquierda, ahora sí es un triciclo, tiene las 2 normales y una de soporte, la del lado derecho. Vamos avanzando, pronto le quitaremos la llanta de soporte para que en realidad sea una bicicleta.

En el caballo, no lo domino, porque la rienda se agarra con la mano izquierda, y es la que me falta por recuperar, pero tengo equilibrio perfecto en el caballo, en la bicicleta, camino ya sin el bastón, sin la férula… Mi recuperación ha sido impresionante.

Mi terapeuta está contentísimo. Él no sabe qué hacer, en términos de que estamos trabajando y trabajando, “¿Qué más hacemos para correr?” Porque lo estamos haciendo todo, lo estamos logrando muy rápido. Mi familia está con las esperanzas renovadas, está feliz. Yo estoy muy contenta. Le dije a mi psiquiatra, en mi última cita el 23 de noviembre, que ya tengo periodos largos de felicidad, estoy estrenando endorfinas con el ejercicio en el caballo. Ya no necesito ningún medicamento para despertar, ya puedo tener una vigilia bien, ya por la noche me siento cansada y me duermo sin necesidad de que me induzcan el sueño. Sigo con mis antidepresivos porque tengo un trastorno emocional afectivo por el impacto. En mi vida laboral, mis compañeros están muy contentos porque sienten que regreso a hacer las cosas que antes hacía.

Cuando yo llegué a CMT, traía la mano empuñada, ahora ya está más relajada. Tengo una pronosupinación muy buena, la mano puede hacer trabajos finos. La mano es lo que recuperamos en el periodo siguiente, seguimos utilizando la férula activa que moviliza y provoca la apertura de los dedos y manos, pero tenemos todas las pinzas finas. Yo siento recuperada la mano en un 50%.

Yo quiero primero, darle las gracias a Congregación Mariana Trinitaria por el apoyo, por no lucrar. En la visita que hice a Cuba me gasté una fortuna, en el centro de rehabilitación al que asistí sólo van europeos porque son los únicos que lo pueden pagar. Me endeudé con mi trabajó por 6 años, hace 3 años que no recibo ni un peso por esa deuda tan grande que tengo. Los costos en comparación de un centro internacional con un centro mexicano como es CMT, son muy poco, en realidad aquí recupera uno la esperanza, la salud, la calidad de vida y lo atienden a uno a través de métodos milenarios, son propios de nuestro país, que son sabidurías ancestrales de los mayas. Quiero decirle a la gente que no pierda la esperanza, que venga, hay una posibilidad de mejorar realmente la calidad de vida. En estos tres meses de tratamiento en CMT, nos hemos recuperado en un 95%, en algunos aspectos hemos avanzado hasta en un 99%, como el aspecto psiquiátrico. Yo tenía 3 años con tratamiento de fármacos, en estos 3 meses (una sesión por mes, con duración de 2 horas cada una) ya dejé un medicamento que se les da a los niños con déficit de atención para alargar los periodos de concentración que era lo que me mantenía despierta. Ya dejé ese medicamento, yo pensé que iba a ser muy complicado quitarlo y sin problema lo he podido hacer, con la anuencia del psiquiatra y además sin el efecto colateral de que ese medicamento podría provocarte: no dormir y un derrame cerebral.

La medicina que se practica en CMT es integral, atiende cuerpo, mente y alma. Estoy impresionada por el trabajo que realizan aquí, efectivamente yo no creí que fueran a abarcar toda esta forma holística en mi vida, completa, de cuerpo, mente y alma. Pero no sólo me ayudó a recuperar la movilidad en un 90%, sino también me ayudó a recuperar lo que los griegos le llaman el psique, la mente… y el nous del alma; por esta posibilidad nueva, renacida, de ser feliz.

 

Post anterior Siguiente post

También te gustará