Asma, CMT, Medicina Alternativa, Medicina tradicional, Salud

Mi quincena era como: “Ahorra, porque en un mes, ya sabes, crisis asmática y hospital”

Mis padecimientos comenzaron en octubre de hace 4 años. Eran constantes gripas y tos. Una gripa me duraba 3 semanas y se me complicaba en tos crónica e infección. Llegaba a tal grado de tomar Amoxicilina, Gentamicina… bueno, todo lo que acabara en “ina”. Ya era demasiada medicina y antibiótico y, lo peor, era que no cedía la tos. Llegué al punto en que ya no podía caminar 20 metros. De plano, me paraba y no podía respirar. Era el clásico “me falta aire”, entonces acudí al hospital de emergencia, me internaron una semana y ahí me diagnosticaron asma, ya tenía 25 años, pero yo no sabía que era asmática.

25 años sin nada y, de repente, “eres asmática”, yo no lo creía. Fui atleta, basquetbolista, futbolista en el lapso de la universidad y desde la primaria he hecho mucho ejercicio. No lo podía creer, menos a la edad que yo tenía, no había presentado síntoma y ningún doctor me lo había dicho hasta entonces.

En el hospital me dieron seguimiento, fui a ver neumólogos, una clínica de alergia… Cuestiones así, piquetes e inyecciones, pero al final de cuentas todo era medicina alópata, nunca fue un tratamiento en sí, sino me trataban cada que caía en crisis: Prednisona, Teofilina, Teolong…! Inyéctate todo! El chiste era que saliera y pudiera respirar. Nunca tuve un tratamiento adecuado, sólo era para controlar la alergia; las medicinas y todo eso, eran como alternativas.

A mí no me podía dar gripa porque, al día siguiente tenía broncoespasmos en el pecho y tenía que ir a nebulizaciones. Todo me generaba una crisis asmática, así que, una gripa la tenía que cortar de tajo, pero ya, con el famoso Co-Tylenol o posteriormente el Paracetamol con epinefrina o Clorfenamina que me recetaban los neumólogos para quitármela; de lo contrario me podría generar una crisis osmática.

En un año, casi cada dos meses me internaban. Si hacía calor, que por que hacía calor; si hacía frío, porque hacía frío; si salía y caminaba 200 metros, aun cuando llevaba sombrilla, el simple hecho de que mi cuerpo sintiera mucho calor, ya era gripa; era muy delicada en ese aspecto. Cuando me internaba, era por una semana. Soy alérgica a la Teofilina y a la Prednisona, me causan taquicardia y me quitan el potasio, así que me las suministraban, pero en menores dosis, y no en las que deberían ser para liberar mis pulmones que eran los que se saturaban. Yo sentía que me dolían, así como algo muy tierno, indefenso. Hasta respirar profundo me dolía por lo mismo de la enfermedad.

“A mí no me podía dar gripa porque, al día siguiente tenía broncoespasmos en el pecho y tenía que ir a nebulizaciones. Todo me generaba una crisis asmática así que, una gripa la tenía que cortar de tajo, pero ya.”

Eso me ocasionaba dolor tanto de pecho como de la espalda en los pulmones.

Visité 5 médicos. Todos se fueron con el diagnóstico del hospital de que era asma, pero nadie se tomó la molestia de hacer un estudio más allá; siempre eran radiografías, y sí, eran síntomas de asma; placas con los pulmones saturados tanto de broncoespasmos como de oxígeno, porque lo que hago es que meto mucho oxígeno y no lo puedo sacar, entonces mis pulmones se inflaman. Pero no hubo un tratamiento a fondo, ni estudios, ni nada; más que el clásico chequeo de sangre, ni estudio de alergia. Eso de la Teofilina y a la Prednisona fue porque a mi neumólogo le dijeron que me había ocasionado la taquicardia y la falta de potasio, que no dejara que me las suministraran porque me podía provocar una crisis de taquicardia e iba a ser algo mayor.

Esto me afectaba en mi trabajo. Mi jefe llegó a decirme: “Ya, ¿no?… Mucho permiso”, pero finalmente no eran permisos, sino una situación médica. Toda mi familia estaba preocupada. Me preguntaban: “¿Qué tienes? ¿Qué te pasa? ¿Por qué no vas aquí o allá?”. Eran mil cosas, mil alternativas. Me decían toma aceite de esto, toma lo otro, todo el mundo me recomendaba cosas, pero tampoco puedo hacer caso de todo lo que me decían.

“Yo estaba muy ojerosa, demacrada y tenía mucho cansancio y sueño constante. Era cansancio y sueño, cansancio y sueño… y, pues sí, haces el mayor esfuerzo en el trabajo, pero no rindes igual. No podía correr 20 metros por que ya estaba agitándome.”

Cada vez que me internaban era dinero. Soy una persona independiente y no me gusta pedir nada, mucho menos a mis padres. Siempre solventé mis gastos. Sí, era mucho dinero, pero lo tenía que hacer. Fueron gastos bastante fuertes, pero eran necesarios. Tan sólo el disco, Seretide Diskus, cuesta $800 y me lo acababa en 5 días y tenía que ser constante. La Teofilina y la Prednisona me costaba entre $300 y $400 la caja, aparte tenía que comprar otros antibióticos que afectaban mi economía. Mi quincena era como “Ahorra, porque en un mes, ya sabes, crisis asmática y hospital”. Prácticamente, el dinero era para mis medicinas o los gastos que se fueran a presentar como: hospital, radiografías y pruebas de laboratorio.

Me enteré de Congregación Mariana Trinitaria por la radio. Yo traía el hartazgo de toda la medicina que tomaba, que es muy fuerte y, al final de cuentas, estaba consciente de que a la larga un riñón o algo me iba a afectar. Durante los 3 días de tratamiento yo sentí como si algo me hubieran succionado de la garganta, porque la tenía muy cerrada y hasta para tragarme dolía.

Mi primer cita en Congregación Mariana Trinitaria fue en noviembre, desde entonces he tenido cambios radicales completamente. Ya no tengo cansancio, y de la gripa y la tos ya no las padezco. Mis compañeros se sorprenden y me dicen: “¿Ya no te has enfermado?”, y pues no, llevo un tratamiento. Realmente se notó el cambio de que ya no me enfermaba. Diciembre era para que me hubieran internado si no una semana, al menos 3 días, y en marzo igual por el calor; pero no, ya no he tenido la necesidad de auto medicarme, sólo llevo el tratamiento que me indican en la Congregación. Mi mejoría ha sido no al 100, sino al 1000%. Me siento muy bien, realmente el cambio fue extremo. No fue la clásica pastillita de que te lo corta y al otro día lo tienes. El cambio fue desde un principio.

Antes, ir a correr era algo que hacía como si nada, jugar un partido de basquetbol y de repente… ya no aguantas ni 10 minutos, era frustrante y, ahorita ya no, lo vuelvo a hacer y normal, como si nada. La natación ya no me cansa, pensé que me iba a agotar demasiado y no, al contrario, siento que ese es mi deporte. Antiguamente, incluso, salir del baño de mi casa a mi cuarto, eran estornudos y una gripa segura con visita al hospital. Ahora no, al salir de la alberca camino unos 80 metros para llegar a los vestidores, donde hay agua fría y no caliente, me baño y todo normal.

¡Económicamente era de que casi dos meses, ihíjole!  a ver si alcanza la quincena, o pídele prestado a fulano, o cosas así; pero ya no. Mi familia está feliz, ya no están preocupados, ni me sobreprotegen, que a mí me molestaba; pero a final de cuentas ellos también sufrían cuando yo me enfermaba. Ahora me tomo una nieve y yo feliz. Puedo tomar raspados y agua fría, porque a raíz del asma me habían dicho que sólo agua al tiempo, sino, al rato ya era la garganta, el escurrimiento nasal, el dolor de cuerpo. Si se me antojaba un frappé me lo comía, pero ya sabía las consecuencias y ahora ya no, lo disfruto, ya sé que no me va a pasar nada.

Realmente cambiaron mi vida. A lo mejor dices: “no es la gran enfermedad”, pero si te limita. Yo les puedo decir que acudan a Congregación Mariana Trinitaria, que crean; hay otras cosas mejores y alternativas. Yo sé que siempre nos han inculcado doctores y especialistas, y sí, son muy buenos; pero pienso que esta medicina cabe en otros aspectos. Anteriormente no tuve un buen tratamiento, pero aquí sí y me está funcionando, me ha cambiado y espero que también a más personas.

Todos los estudios y prácticas de la “Medicina Tradicional Integral” son con fines terapéuticos y de apoyo a procesos médicos, Congregación Mariana Trinitaria no brinda servidos de SPA.

 

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